La historia de Carlos o la importancia de conectar con tus jugadores y con tu equipo.

«El liderazgo no se grita, se inspira». 

Pep Guardiola. 

coach sanchez izquierdo

“Mis jugadores no me escuchaban”. Recuerdo perfectamente la desesperación en la voz de Carlos. Un entrenador joven, con un amplio conocimiento de su deporte (táctica y metodológicamente brillante), pero con un problema en la dirección de equipos (sí, ese espacio que ningún curso de entrenador cubre realmente). Este post habla sobre Carlos y cómo el coaching para entrenadores fue su punto de inflexión. Un post sobre cómo recuperar un vestuario usando un modelo de trabajo que lo está llevando a las puertas de la élite.

 

Algunas derrotas no se explican desde la pizarra.

Si estás leyendo esto parto de un punto indiscutible: eres entrenador. Adoras tu deporte, por lo que asumo que tu preparación táctico-técnica y metodológica es sólida. Pasas horas diseñando sesiones, viendo videos de cómo trabajan otros para implementarlo en tu metodología, analizando rivales y partidos propios… pero tu asignatura pendiente es sacar todo el rendimiento posible a tu vestuario, sientes que tus palabras, tus planes de juego resuenan en el vacío. Esa pequeña distancia es una barrera invisible. La frustración de saber que podrías rendir más si solo conectaras con ellos, con esas personas que son o debería ser tu equipo. 

No estás solo. Carlos podrías ser tú.

Esta es la historia de Carlos, y podría ser el punto de inflexión de tu carrera.

Carlos lo tenía claro: tenía una plantilla con talento para ganar, pero algo no estaba funcionando como debería, chocaba día a día con una realidad incómoda:

  • La motivación de su equipo era baja y sus discursos motivacionales acababan en silencios (muy incómodos).
  • Los planes de partido, sólidos y meditados, no se traducían en lo que su equipo hacía en la competición. 
  • La sensación de hablar «a» ellos y no «con» ellos.

 

Estoy seguro que, como entrenador, reconoces esa distancia y el desgaste que conlleva. Tu mensaje no cala. ¿Será un problema de autoridad? “Tengo que ser más duro”. Muchos entrenadores se repiten eso, no por un afán de ser “sargentos” sino porque no conocen otros caminos. El que solo tiene un martillo, solo ve clavos. 

Crecer es el camino. 

Agotado de tocar teclas que no sonaban y de usar fórmulas genéricas, habló con un amigo común que le dio mi nombre: “Habla con Miguel”. Carlos llamó sin saber exactamente qué era el coaching para entrenadores, pero con un compromiso firme por mejorar. 
En la primera sesión, descubrió la clave: un plan 100% personalizado para su banquillo. Nada de teorías universales. 

Herramientas concretas para:

  • Comunicación efectiva de la que conecta: cómo transmitir correcciones, dar feedback y generar discursos que impacten y produzcan cambios y transformación (eso es lo que llamo motivación).
  • Liderazgo situacional/adaptativo: cuándo dirigir, cuándo acompañar.
  • Gestión de emociones grupales e individuales en la presión competitiva.
 

El deporte son resultados. Mi modelo, también.

El trabajo fue práctico desde el minuto uno. Primero, afinamos su comunicación no verbal, el tono de sus correcciones (cómo hacerlas de forma que fuera más efectivas) y en su capacidad de escucha activa. Luego, profundizamos en su estilo de liderazgo y en eso que llamo liderazgo emocional para crear un clima de confianza, no de miedo, que permita crecer al equipo (y al entrenador).

Los resultados fueron inmediatos:

  • Conexión real con el equipo: los jugadores empezaron a creer a él. Carlos logró la autoridad concedida (la única que realmente vale para liderar equipos).
  • Cohesión en momentos de presión: el equipo se fortaleció. Carlos logró un equipo resiliente (cometían errores, como todos, pero aprendían de ellos como pocos)
  • Traducción directa al rendimiento: aquella temporada, todo cambió. Carlos logró dar la vuelta a la situación, no logró el título pero su trabajo no pasó desapercibido para nadie. 
 

Generar cambios positivos que permanecen e impactan en tu carrera. 

Hoy, Carlos está a las puertas de la élite. 

Y sigue aplicando, cada día, mucho de lo que aprendió sobre liderazgo transformador.

Su historia no es especial porque él lo fuera. Es especial porque decidió abordar la parte del entrenamiento de la que menos se habla: la gestión humana del talento. La misma que puede estar frenando tu progreso hacia la élite.

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