Soy Miguel.
Acompaño a entrenadores de fútbol y baloncesto en el desarrollo de su liderazgo, su comunicación y su gestión emocional aplicada al vestuario.
Mi trabajo no se basa en motivación puntual ni en discursos vacíos, sino en analizar, reflexionar y entrenar hábitos, criterios y decisiones que sostienen el rendimiento durante toda la temporada.
Después de años viviendo el deporte desde dentro, sé que la diferencia no está en ser el mejor tácticamente, sino en liderar mejor a tu equipo.
Lo que dicen mis entrenadores
Por qué trabajo con entrenadores
“Siendo sincero… yo, en tu lugar, dejaría de entrenar.”
Fue la respuesta de mi médico.
Me dejó petrificado en el asiento.
Era un patrón que se repetía.
Como jugador, una lesión me había sacado del juego.
Ahora, mi cuerpo volvía a decirme: hasta aquí.
Cuando volví al vestuario para despedirme, fue como asistir a mi propio funeral profesional.
Me resistí a irme.
Me senté en la grada a ver entrenar a mis jugadores con su nuevo entrenador.
Habían pasado dos semanas.
Desde allí no los reconocí.
Un grupo sin alma.
Jugadores ejecutando instrucciones como autómatas.
Un ambiente frío, lleno de órdenes y vacío de sentido.
Ese día, un jugador lesionado se sentó a mi lado y me dijo:
“Te echamos de menos, míster. Aquí ya nadie es feliz”.
Esa frase se me quedó grabada.
Al principio me removió el ego.
Pensé que tenía razón.
Que sin mí, todo se venía abajo.
Hasta que, tiempo después, hablando con un amigo entrenador sobre los problemas de su equipo, todo encajó.
Muchos entrenadores son tácticamente brillantes.
Pero se encuentran con un muro al gestionar personas.
Entendí que la táctica te permite competir.
Pero el liderazgo es lo que permite crear y sostener un equipo.
Que dirigir es solo una de las tareas.
Y liderar personas, un modelo de trabajo.
Desde entonces decidí formarme, investigar y entrenar esa parte invisible del trabajo del entrenador: la gestión emocional, la comunicación y la coherencia personal.
Hoy acompaño a entrenadores de formación, pre-élite y alto rendimiento a desarrollar esas habilidades que casi nadie les enseña, pero que deciden carreras y construyen vestuarios.
Sigo haciendo lo que siempre me ha movido: ayudar a otros a ser mejores.
La diferencia es que ahora lo hago desde la experiencia, el método y el compromiso con el proceso.
De la experiencia al método
Mi historia personal me llevó a construir un modelo de trabajo basado en análisis, entrenamiento emocional aplicado y mejora continua en contextos reales de vestuario.
No improviso procesos.
Trabajo con estructura.
Y adapto ese trabajo a las necesidades reales de cada entrenador para que tenga impacto en sus decisiones, en su comunicación y en su equipo.
Cosas que me definen
(y que quizá te ayuden a conocerme un poco más)
si esperas frases tipo coach motivado o sobre lo majo e íntegro que soy,
vete olvidando.
Un modelo que funciona en, al menos,
5 deportes diferentes
Mi modelo de trabajo es reconocido por una razón: funciona.
He trabajado con entrenadores de más de 5 deportes distintos, con exigencias que van desde la formación hasta el alto rendimiento. He acompañado a entrenadores que competían con alevines hasta otros que disputaban un Mundial. He desarrollado habilidades de inteligencia emocional y liderazgo en todos los niveles. Sus necesidades son únicas, pero sus sueños son universales.
Si buscas ser mejor entrenador cada día, más te vale que te acompañe alguien que hace esto todos los días y que sabe lo que significa liderar un equipo. Mi experiencia es tu atajo hacia el éxito.
El cuaderno (secreto) del entrenador

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